Sonrisas saludables desde el principio
La ortodoncia infantil permite corregir a tiempo problemas de mordida, alineación o desarrollo óseo, guiando el crecimiento de los maxilares y favoreciendo una sonrisa saludable desde pequeños. En Kalèa Dental Care & Aesthetic aplicamos tratamientos adaptados a cada etapa, cómodos, eficaces y pensados para ellos.
Nos importa que los niños vivan la experiencia con tranquilidad y confianza. Por eso cuidamos cada detalle, desde la primera visita hasta el final del tratamiento, con un enfoque cercano, claro y respetuoso con su ritmo. Así ayudamos a construir sonrisas sanas y seguras de sí mismas.
Se aplica en niños en edad de crecimiento, generalmente entre los 9 y 11 años. Su objetivo es guiar el desarrollo de los huesos maxilares y corregir hábitos perjudiciales como la respiración oral, la deglución atípica o el uso prolongado del chupete. Actúa antes de que todos los dientes permanentes hayan salido, evitando tratamientos más invasivos en el futuro.
Son dispositivos que el niño puede quitarse para comer o cepillarse los dientes. Se usan para correcciones simples o como parte de un tratamiento progresivo. Son cómodos y fáciles de adaptar, ideales para fases tempranas o para mantener resultados obtenidos con otros aparatos.
Los brackets tradicionales son efectivos y accesibles, especialmente indicados en niños mayores con dentición mixta o permanente. En Kalèa también ofrecemos opciones más estéticas, como brackets de cerámica, que mantienen la eficacia sin comprometer la apariencia.
Una alternativa moderna, cómoda y estética que utiliza alineadores transparentes personalizados. Indicada para niños desde los 6 años, permite corregir problemas de espacio, mordida o alineación sin el uso de brackets, facilitando la higiene dental y evitando rozaduras.
Guía el correcto desarrollo de los maxilares.
Previene tratamientos complejos en el futuro.
Mejora la respiración y la fonación.
Favorece una higiene oral más efectiva.
Potencia la autoestima desde pequeños.
Corrige hábitos orales perjudiciales.
Se aconseja realizarla a los 9 años, cuando erupcionan los primeros molares permanentes. Detectar problemas a tiempo permite aplicar tratamientos menos invasivos y más eficaces.
No. Los tratamientos son progresivos y adaptados. Puede haber una ligera molestia los primeros días, pero el niño se acostumbra rápidamente. En Kalèa utilizamos técnicas suaves y tecnología avanzada que minimiza las incomodidades.
Depende del tipo de tratamiento y del momento en que se inicie. Puede ir de varios meses a unos 2 años. La constancia en el seguimiento y el cuidado en casa influyen mucho en la duración.
Social Chat is free, download and try it now here!